A los doce años, una simple aventura puede quedarse corta, mientras que una novela policiaca para adultos puede resultar demasiado compleja u oscura. Un buen libro para esta edad debe despertar la curiosidad pronto y dejar al lector espacio para construir sus propias teorías.
Qué conviene buscar
Funcionan especialmente bien las historias en las que el misterio aparece en los primeros capítulos, los protagonistas tienen una edad cercana a la del lector y las pistas importantes están realmente presentes en el texto.
Un buen misterio infantil provoca ganas de decir: «Creo que ya lo sé» y seguir leyendo para comprobar la teoría.




